
En la Perfección cabe tan poca vida que ¿Para qué la quiero?
La vida es caos, sensaciones, incertidumbre, emociones.
La vida son todas esas cosas que te hacen sentir vivo, no seguro
Compartiendo mi forma de mirar el mundo, desde el mundo que estoy viviendo. Reflexiones, fotografía, sustentabilidad y por supuesto Venezuela

En la Perfección cabe tan poca vida que ¿Para qué la quiero?
La vida es caos, sensaciones, incertidumbre, emociones.
La vida son todas esas cosas que te hacen sentir vivo, no seguro

La que va por la vida intentando ser invisible
La que no destaca a primera vista
La de pasos y gracia silente
La que se emociona bonito sin darse cuenta
con rastros de timidez en sus gestos
La de sonrisa amplia cuando en confianza se encuentra
Esta clase de Musas no suelen maquillarse ni arreglarse mucho,
Total, según ellas ¿Quién lo notaría?
Y aunque alguien lo notara, en su cabeza un mensaje como un dardo se cruzaría:
“Que exagerado, no soy para tanto”.
Mostrarse está un paso más allá de sus fronteras
si alguien la nota de manera prominente ella se incomoda
La delata una mirada esquiva o simplemente una sonrisa nerviosa
A la Musa transparente le acompaña un Universo intangible
Preciosamente adornado con sus ideas y sus ganas de ser libre
Esa capa de invisibilidad puede evitarle algunos contratiempos
Lo que no evita es la carga de esconderse y menos de sus propios sentimientos
La Musa transparente teme quedar al descubierto
Cuando encuentra una mirada que realmente la ve puede sentirse desnuda
entonces puede sumergirse entre miedos y dudas
hasta que conecta con la magia de un verdadero encuentro

Que te mueras por expresarlo
Que te cueste un mundo decirlo
Que cuando lo verbalices te estremezca
Que te parezca mentira
Que sea tan verdad que sea difícil ocultarlo
Y más aún, que sea imposible negártelo
Que te sientas viva al pensarlo
Que te haga sonreír al verte al espejo
Que te persiga cuando intentes darle la espalda
Y que en el fondo deseas que te alcance
Que se tatúe en tu piel con tinta invisible
para que ojos y juicios ajenos no te limiten
Que sepa cazar y abrazar sombras
Que sea espejo para mostrarte tu luz
Que cuando te desnudes le pienses
y cuando estés vestida anheles que te desnude
Que estimule tu Mujer Salvaje
Que estimule todos los elementos de tu Ser
Que avive tu fuego
Que sople tu aire
Que purifique tu agua
Que nutra tu tierra
Que creen mandalas únicos con sus cuerpos
Que se fusionen en Cuerpo y Alma
Que te devoren las ganas
Que te falte el aliento mientras estallas por dentro
Y que ese extasis te renueve cada vez más
Que esa energía te haga florecer!!!
The Social Dilemma, un documental (Netflix) sencillamente brutal! Este documental desnuda una realidad a la que no escapamos ninguno de nosotros y que adicionalmente terminamos alimentando nosotros mismos para nuestro propio confort y bienestar.

Un hecho que no todos reconocemos, es que las redes sociales como Instagram, Facebook y Twitter (por nombrar tal vez las más utilizadas), terminan siendo espacios que distorsionan lo que son las relaciones en la vida real.
La socialización va muchísimo más allá de ver solo lo que me gusta o confirmar que yo tengo razón gracias a que todo lo que me rodea lo confirma; mientras que otros que piensan distinto los voy alejando cada vez más, incluso menospreciándolos y hasta eliminándolos (en principio, de mi red).
Reflexionen por un momento sobre algunos espacios de una mínima diversidad «obligada» pero con temas en común por tratar: Juntas de Condominio (o cualquier agrupación vecinal/comunal), Grupos de Representantes del colegio de los chamos, incluso en el trabajo. ¿La convivencia es mejor o peor que hace algunos años?. Las formas en que se expresan del «otro», de quien piensa distinto, ¿Es más o menos respetuosa?
Esta forma 2.0 de relacionarnos, cada vez más institucionalizada dentro y fuera de las «redes sociales», privilegia lo individual sobre lo social. Te lleva a «socializar» únicamente con tus propias preferencias, una forma muy atractiva y mucho más elegante de vernos el ombligo y sentir que el Universo gira cada vez más teniéndonos a cada uno de nosotros como centro y «verdad única».
Las causas sociales toman matices de guetos, la diversidad es cada vez más difícil de manejar, llegar a acuerdos es cada vez más cuesta arriba, hablamos más y escuchamos menos. En diversos ámbitos, destacan más los líderes fuertes (con aires autocráticos) que hablan en nombre de «su» gente y que las involucran cada vez menos, o de forma manipulada con estilos que promueven «si no estás conmigo, estás en mi contra y eres una amenaza».
Se erosionan así las relaciones, el tejido social y la sociedad misma, alimentadas de manera tóxica por una dosis de desconfianza hacia el otro que se traduce en miedo del que piensa distinto. Cuando alguien se manifiesta pensando distinto se interpreta como una amenaza, incluso como un ataque y en las redes es muy sencillo bloquear, eliminar e incluso denunciar al otro.
Les pongo otro ejemplo, traten de conciliar a dos personas o grupos confrontados en una discusión en las redes… Quienes ya lo hayan intentado pueden dar testimonio de que en un alto porcentaje salen atacados por una o ambas partes. La negociación entre partes siempre ha sido un trabajo complejo, cada día más.
Y no quiero dejar de mencionar la gran vulnerabilidad de los adolescentes en todo este tema, por temas sociales y también por temas biológicos asociados a su desarrollo. Súmenle a todo esto una necesidad de satisfacción, de aprobación y de asociación (grupos de pares) significativamente mayor que la de los adultos. Sumen también poca experiencia en el manejo de cualquier tipo de relaciones, necesidad de retar a la autoridad y a las normas en general. Un uso más intenso de la tecnología y las redes sociales. Un cerebro, que por su madurez, privilegia lo emocional por encima de lo racional también de manera significativa… ¿Se va entendiendo el riesgo adicional?
También soy de la idea de que no surgió como algo maquiavélicamente premeditado, creo que no hubo maldad en el «diseño». Pero sin duda, en la práctica podemos ver cómo ha ido impactando en varias partes del mundo en su modelo político, en la reducción de convivencia pacífica y en el aumento de agresividad «entre las partes». Y ahora, sí se puede utilizar de manera consciente para fines oscuros.
¿Cómo podemos contribuir a que esto se revierta? De entrada, no es tarea fácil. Requiere mucha valentía, convicción y herramientas de cultura de Paz, de convivencia. Salir de la comodidad de «tu mundo» para conocer, explorar e interactuar con «otros» distintos a ti. Promuevamos la inclusión de todas las formas posibles. Escuchemos más, reaccionemos menos. Desaprendamos los hábitos de relacionamiento que hemos adquirido en estas redes sociales y desarrollemos competencias conversacionales, que nos lleven a mejores relaciones. «Tenemos las relaciones que tenemos, por las conversaciones que tenemos» nos recuerda Rafael Echeverría, uno de los pioneros del coaching ontológico.
¿Cómo son tus conversaciones? ¿Cómo evaluarían otros tus capacidades para tener buenas conversaciones? Sí, otros. Soy bueno para establecer acuerdos o por el contrario suelo tener relaciones conflictivas y donde los acuerdos se terminan dando por imposición.
Dejemos de creer que lo que vemos en nuestras pantallas es «el mundo», cuando es una minúscula y sesgada visión del mismo.
¿Qué reflexiones les surgen? Me encantará leer sus disertaciones!

A punto de cumplirse 6 meses de la primera cuarentena oficialmente declarada por un país a causa del coronavirus (23 de enero de 2020 en Wuhan, China) la pandemia sigue más que vigente en medio de rebrotes en algunas partes del mundo y de avances significativos de la primera ola de contagio en otras.
El Desarrollo Sostenible se ha visto seriamente afectado, impactando negativa y significativamente lo económico y social; mientras, lo ambiental pareciera más bien tener un respiro. Esto ha traído altos niveles de incertidumbre en prácticamente todos los ámbitos de la sociedad y también nos ha llevado a convivir de manera casi permanente con una “temida” emoción, el miedo.
Una emoción que se percibe de manera común y mayoritariamente aprendida como negativa y que en esencia es parte de un circuito biológico y social que nos alerta ante una amenaza. Como toda emoción, el miedo tiene su lado de “luz” y de “sombra”. Tal como lo comenté anteriormente su función es clara, alertarnos ante una amenaza (real o falsa) y esto condiciona nuestra conducta.
Lo malo no es el miedo “per se”, lo malo suele estar en cómo se condiciona nuestro actuar cuando estamos sumergidos en el miedo. El miedo puede llegar a paralizarnos, el miedo puede llevarnos a correr, a escondernos. Lo cierto, es que la única forma sana de superar el miedo es enfrentándolo. Y no, no es una invitación a ir corriendo directamente hacia la amenaza sin cuidarnos; todo lo contrario, la invitación es precisamente a conocer lo mejor posible la situación que nos amenaza, a evaluar las formas que podemos cuidarnos mientras dure y sí, a enfrentarla.
Biológicamente, mantenerse por mucho tiempo “sumergido” en el miedo termina siendo tóxico para el cuerpo a nivel hormonal. Psicológicamente, también va generando efectos negativos que suelen alejarnos cada vez más de sentirnos en capacidad de enfrentarlos.
Lleve esta reflexión a lo laboral, a lo familiar, comunitario o personal. Si dejamos de actuar, si nos dejamos llevar en los tiempos de cambio que estamos viviendo, nos tocará navegar con el miedo como compañero permanente, mientras se van atrofiando nuestras capacidades de afrontarlo y nuestra confianza en nosotros mismos.
Si, por el contrario, utilizamos el miedo a nuestro favor, nos decidimos a enfrentarlo con la consciencia de cuidarnos, estaremos entrenando y desarrollando nuestras competencias para hacernos cargo de la incertidumbre, tendremos la posibilidad de acceder a nuevos aprendizajes y, aunque sin garantías, podremos eventualmente ir superando cada una de las amenazas. Si hubiese garantías no fuese incertidumbre, ¿no?
Comparto con ustedes tres tips sencillos que desde la inteligencia emocional podemos poner en práctica para enfrentar de manera sana nuestros miedos:
1. Buscar información sobre aquello que nos amenaza: Mientras más y mejor información tenga sobre la amenaza, menor será su efecto amenazante sobre mí.
2. Buscar compañía: rodearme de gente que me acompañe en el transitar de la amenaza también me suma en términos de confianza para enfrentarla. Mantener y fortalecer equipos de trabajo es clave.
3. Enfrentar el miedo: Sí, de manera cuidada, pero hacerlo. Muchas veces el miedo es mayor en nuestra percepción que en la realidad. Y aun siendo grande la amenaza, si la decisión es no hacer nada, le termino dando más poder sobre mí y sobre mi actuar en otros ámbitos.
En este sentido, Nelson Mandela nos regala una frase icónica en relación al miedo:
«Aprendí que el coraje no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.»

Del «parasiempre» al «sinti»
Que ganas del parasiempre contigo
Eres esa Mujer-Tiempo-Lugar
Eres ese Amor-Pasión-Complicidad
que quisiera en resto de mi vida conmigo
Se necesita un instante apenas
Para pasar del parasiempre al sinti
Un instante para que se pose la pena
y te despidas de lo que te hace feliz
Aún se sienten los Te Amo ahí
Tener que ahogar el Amor duele
La plenitud se la llevó el parasiempre
Que vacío me deja el sinti
“Los adultos y los adolescentes a menudo tienen la impresión de que la salud mental significa sentirse bien todo el tiempo; ese no es el concepto de salud mental que tienen los psicólogos. Para nosotros, la salud mental consiste en sentir la emoción adecuada en el momento adecuado y en ser capaz de gestionarla” Lisa Damour – Psicóloga
¿Quién no ha tenido un problema de convivencia con sus hijos durante esta cuarentena? Y voy un poco más allá, haciendo énfasis en los Adolescentes, tal y como aborda este valioso video que comparto con ustedes… ¿Quién no ha tenido problemas con sus Adolescentes en casa en estos días? Y fíjense que hablo de sus Adolescentes, que incluye a sus hijos y al Adolescente que tal vez esté en su pareja y en ustedes mismos.
Dentro de las muchas características de los adolescentes, hay una biológica que rige su comportamiento de forma importante: la dificultad de identificar y gestionar su propio mundo emocional atravesado por un “circuito de recompensa” que le pide placer/satisfacción de manera constante e inmediata. Todo eso contribuye con un cóctel emocional complejo de gestionar en los adolescentes; y en la cuarentena que estamos viviendo, un caldo de cultivo emocional para todos. Hasta el punto de que, con el adecuado nivel de consciencia y disposición al aprendizaje, podremos identificar en nosotros varios pendientes en esta materia de reconocer y gestionar de manera adecuada nuestro mundo emocional.
Mi invitación es a que vean este video, se vean a ustedes mismos en ese video y luego, si es posible, puedan verlo junto a sus adolescentes. Una oportunidad muy interesante para acercarse a sus adolescentes, incluso como preparación para los que aún tenemos hijos de edades más tempranas y para consolidar un aprendizaje de vida para todos.

“La medida de la inteligencia es la capacidad de cambiar” Esta frase nos la regaló Einstein y en los tiempos que estamos viviendo nos veremos obligados a cambiar de manera drástica mucho del mundo en el que estábamos acostumbrados a vivir. En tiempos de Pandemia se evidencia que más información no necesariamente implica más conocimiento, y mucho menos implica mayor bienestar. Mejor información y cambios significativos en nuestras acciones sí influye de manera significativa en nuestro bienestar y el de nuestro entorno (que es también parte de nuestro bienestar).
Muchos están esperando que vuelva la “normalidad”, creo que esto es como esperar que vuelva “la Venezuela de antes”; ninguna de las dos existe como las recordamos, mientras más rápido asumamos el cambio y contribuyamos a redefinirlo, más posibilidad tendremos de conectar con un bienestar genuino y, ojalá, sostenible.
La educación más importante hoy para nuestros hijos no está en la escuela, está en cómo asumimos en casa esta realidad que se nos impone. Está en cómo llevamos la convivencia, en cómo cuidamos de nosotros mismos e incluso de otros; está en lo que modelamos sin decir, porque al final nuestras acciones dicen más que nuestras palabras. Ni siquiera los expertos en el tema de la Pandemia tienen todas las respuestas, no esperemos tenerlas nosotros.
¿Cuántas veces hemos escuchado la necesidad de aprender a vivir en la incertidumbre? Es tiempo de la creatividad, de la innovación y de las alianzas como base para un nuevo orden social y económico en todo el mundo. Aquellos con más credibilidad y capacidad de integrar, de trabajar en red, de poner al servicio sus capacidades para sumarse a capacidades mayores, son los que podrán liderarnos de manera sostenible para impulsar de nuevo la productividad con mayor equidad. Hoy más que nunca las alianzas serán clave para impulsar la solidaridad de manera sostenible. El tiempo y la realidad va cercando el espacio para los egos e individualismos, aunque muchos de éstos también permanecerán.
Hoy nos damos cuenta de que la Libertad conlleva también grandes responsabilidades y que muchos no han estado a la altura de tal responsabilidad. Los sistemas con mayor capacidad de control (incluso del virus) terminan siendo los que menos libertades ofrecen a su población ¿Entonces? ¿Cuál es la Sociedad a la que aspiramos? ¿En qué tipo de Comunidad quiero vivir y quiero educar a mis hijos? Esto también pasará, pero de nosotros también depende el alcance de la tragedia. Aprendamos que la Libertad siempre trae consigo una cuota importante de Responsabilidad, conmigo mismo y con otros.
El mundo nos necesita sanos, mental y emocionalmente. Somos más vulnerables de lo que nos gustaría aceptar. Pero también tenemos la capacidad de asumirla y utilizarla a nuestro favor. Seamos realmente inteligentes y cambiemos pronto, hoy la situación nos exige ser más solidarios, vernos como la gran Aldea Global que somos. Somos una gran tribu enfrentando una gran amenaza… Desde tu ámbito de acción ¿Qué es lo mejor que puedes hacer hoy por el bien de todos? Por lo pronto, quédate en casa.

Siempre he sido fanático de estar cerca de mi gente, del contacto, , del roce, de distancias mínimas que se acortan siempre con la intención de acompañar, de conectar de sentir (más que saber) que no estamos solos. De abrazos en los que cabe el Universo, que te sostienen, te acarician hasta el Alma y te dicen en su propio idioma que todo va a estar bien.
En ese sentido, vivir esta pandemia con su restricción de acercamiento es ya una tortura para quienes somos kinestésicos, para quienes necesitamos de ese contacto para sentirnos mejor.
¿Alguna vez has hecho el ejercicio de estar al menos 10 minutos con los ojos tapados? Eso te permitirá vivir la experiencia temporal de vivir “ciego”. Una vez que superas el tiempo de la novedad, incluso del juego y “te metes en personaje” podrás percibir en alguna medida cómo se agudizan otros sentidos. En mi caso el oído y el tacto se me agudizan de manera importante, hay otros en que es el olfato y hasta el “sexto sentido”.
Lo interesante de esto es que pasemos de la restricción y abramos espacio a eso nuevo que emerge desde nosotros mismos. No tiene sentido intentar mantener la rutina que teníamos antes de esta pandemia, toca revisar y adecuar esas rutinas, toca ceder en algunas cosas para que al final del día podamos estar en paz, con nosotros y con otros.
El control es una ilusión, y esta pandemia vino a hacérnoslo ver y sentir. Vino a recordarnos que somos humanos, sensibles, vulnerables… mortales en el sentido más literal de la palabra. En cuestión de días hemos visto cómo simultáneamente en varios países han cesado prácticamente todas sus actividades y hasta cerrado fronteras. Todo con la intención de contener (no controlar) los efectos negativos que ya está causando.
En el caso venezolano tuvimos una experiencia hace un año que nos agarró desprevenidos, con efectos inmediatos y con una incertidumbre tremenda. Un apagón nacional. Poca o nula información, olvídense de trabajo remoto, olvídense de tecnología electrónica, pensar en la comida que con cada hora que pasaba había que tomar la decisión de cómo aprovecharla para que no se descompusiera. Comunicación muy limitada y poco veraz, velas que se convertían en el bien más preciado, la angustia cuando las baterías de los teléfonos móviles se acercaban a niveles críticos. En fin, una tragedia que generó caos y afectó negativamente a la población en muchos ámbitos. Tragedia que también terminó por unir a muchos vecinos, por solidarizar incluso con completos extraños, manos que ayudaban, cocinas a gas y comida que se compartían.
Mirar hacia atrás y comprender siempre es mucho más sencillo que vivir el presente sin certezas de lo que pasará mañana. No sabemos lo que nos depararán los próximos días, semanas e incluso meses. Lo que hicimos “ayer” no siempre nos va a funcionar hoy. Por eso, lo importante es vivir lo mejor posible cada día, haciendo y apreciando las pausas, abiertos a aprender de otros y con la invitación de estar dispuestos a ayudar a quienes son más vulnerables.
Para mí es inevitable conectar de nuevo con esa filosofía sudafricana que adopté para mí hace unos años… Ubuntu “Soy porque somos”. Donde la conexión con cada Ser es un hecho que se reconoce y se honra. Donde no me puedo hacer la vista gorda si a alguien le va mal porque eso implica que en alguna medida a mí también me está pasando algo malo. Donde puedo alegrarme genuinamente cuando a otro le salen las cosas bien, porque también en alguna medida eso es ganancia para mí.
El Amor es el combustible y la cura más poderosa, conecten con quienes aman y respiren esos instantes de manera consciente. No den nada por sentado. Que la distancia física que nos piden para protegernos no afecte el que sigamos conectados. Hagamos que cada día cuente, hagamos lo que podamos y aceptemos lo que no está en nuestras manos. Y cuando llegue el día de los abrazos… sabremos y sentiremos que toda lucha valió la pena.
Te Veo. Te Amo

Está bien sentir miedo
temerle a la posibilidad de perder algo valioso
está bien permitirte ser sostenida por otro
que te dejes caer en sus brazos
hasta que puedas volver a los tuyos
Está bien no querer estar para nadie
no querer resolver los problemas de otros
no estar disponible para salvarlos siempre
está bien que no seas imprescindible para que todo esté bien
Está bien llorar, sí, llorar con todo
está bien que se limpie tu cuerpo, tu alma y sobre todo tu mirada
que se limpie para permitirte ver aquello que permanece
para ver y apreciar cada milagro cotidiano a tu alrededor
Está bien sentirse débil
Está bien dejar de ser “la fuerte” alguna vez
Está bien no poder con todo
quitarse el traje de Mujer Maravilla
y descansar desnuda, vestida exclusivamente con tu maravillosa humanidad
Sólo así abrirás el espacio suficiente para darte lo que Soy mi muchachita bella
para que sepas lo que siente que otro esté para ti
para que comprendas lo importante que eres para otros
y lo importante que eres para ti